«Una excelente profesional con una calidad humana inigualable. Desde la primera sesión te transmite una paz enorme y te guía con mucho respeto a tu propio ritmo. Su acompañamiento ha sido fundamental para entender y aceptar mi proceso de duelo. Si buscas un espacio de contención emocional, no dudaría en acudir con ella.»
Duelo por la muerte de la madre o el padre
Perder a quien te trajo al mundo
te cambia el lugar en él.
Aunque fuera esperado. Aunque tuvieras cuarenta o sesenta años. Aunque todos a tu alrededor te digan que «ya le tocaba».
Acompaño a mujeres en este duelo, incluyendo el más difícil de nombrar: el de una relación complicada o que quedó inconclusa.
Encuentro inicial de acompañamiento sin costo y sin compromiso. No necesitas saber cómo explicarlo.
Si hoy sientes que nadie lo entiende del todo
Que fuera esperado no lo hace menos doloroso.
Este es probablemente el duelo más minimizado de todos. Como es «lo natural», el entorno asume que se atraviesa rápido y sin ayuda. Te dan tres días de permiso en el trabajo y se espera que a la semana siguiente estés funcionando igual que antes.
Pero perder a tu madre o a tu padre no es solo perder a una persona. Es perder tu historia de origen, la memoria de tu infancia, el único lugar del mundo donde eras hija. Muchas mujeres describen la sensación exacta de haberse quedado sin techo, aun teniendo casa.
Y si además fuiste tú quien cuidó durante la enfermedad, llegas a este duelo agotada, con el cuerpo vacío y muchas veces con culpa por el alivio que sentiste cuando terminó.
Está también el duelo del que casi nadie habla: cuando la relación fue difícil, distante o dolorosa. Ahí no solo duele la muerte. Duele todo lo que ya nunca podrá repararse ni conversarse. Ese duelo también es válido y también merece acompañamiento.
«Puedes extrañar profundamente a alguien con quien la relación fue complicada.»
En el acompañamiento
Lo que podemos trabajar juntas
Cada historia con una madre o un padre es única. Estas son las cargas más frecuentes.
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La culpa del cuidador
Por lo que hiciste, por lo que ya no pudiste, por el alivio de que terminara.
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Relaciones complicadas
Cuando duele lo que hubo y también todo lo que nunca llegó a haber.
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Sentirte huérfana de adulta
Un duelo real que casi nadie nombra ni valida, tengas la edad que tengas.
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Conflictos familiares
La herencia, los reproches, los hermanos, todo lo que sale cuando alguien muere.
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Convertirte en la mayor
La sensación de que ahora te toca a ti sostener a toda la familia.
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El agotamiento acumulado
Meses o años de cuidados que solo se sienten cuando por fin te detienes.
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Conversaciones pendientes
Lo que quedó sin decirse. Hay formas de darle un cierre distinto.
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Miedo a tu propia muerte
Perder a un padre suele despertar preguntas sobre tu propia finitud.
Todo esto se trabaja en sesiones individuales, privadas y 100% en línea, a tu ritmo y sin plazos impuestos.
Cuando sientas que es momento
Acercarte no significa decidirlo todo hoy.
Empezar es más sencillo de lo que imaginas. Son solo tres pasos, y tú marcas el ritmo de cada uno.
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Escríbeme cuando te sientas lista
No necesitas explicarlo todo de una vez. Cuéntame, con las palabras que tengas hoy, qué estás viviendo y qué te hizo buscar apoyo.
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Tengamos un primer encuentro
Una primera y breve conversación de orientación (20 minutos), sin costo y sin compromiso, para conocernos y saber si mi acompañamiento es adecuado para lo que estás viviendo.
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Tú decides
Después de este primer encuentro, tú decides si deseas iniciar tus sesiones de acompañamiento conmigo.
Tu mensaje llega directamente a mí.
Con su permiso
Lo que algunas mujeres han querido compartir.
Algunas experiencias compartidas por mujeres a quienes he tenido la oportunidad de acompañar.
«Llegué a ti sumergida en una profunda depresión y dolor. Gracias a tus palabras cálidas y a tu impecable trabajo lleno de profesionalismo, no solo superé mi duelo, sino que logré sanar heridas del pasado. Me impulsaste a superarme como mujer, a madurar y a volver a confiar. Hoy miro mi vida reconstruida y sé que una gran parte de este logro te lo debo a ti y a tu hermosa vocación.»
«Excelente atención y acompañamiento. Muy linda; genera confianza desde el momento uno.»
Antes de escribirme
Preguntas frecuentes
Lo que más suelen preguntarme sobre este duelo en particular.
Mi relación con mi madre o mi padre fue difícil. ¿Puedo pedir acompañamiento igual?
Sí, y de hecho ese duelo suele necesitar más acompañamiento, no menos. Cuando la relación fue conflictiva, se mezclan tristeza, enojo, alivio y culpa a la vez, y casi no hay espacios sociales donde eso pueda decirse en voz alta. Aquí sí.
Cuidé de él o de ella durante mucho tiempo y ahora me siento vacía.
Es una experiencia muy común y muy poco reconocida. Cuando el cuidado se termina, no solo llega el duelo: llega también un vacío de propósito y un agotamiento que estuvo postergado durante meses. Ambas cosas se trabajan.
Todos me dicen que ya le tocaba. ¿Por qué me duele tanto?
Porque la lógica no gobierna el duelo. Que una muerte sea esperada no reduce el vínculo perdido ni el vacío que deja. La expectativa social de que este duelo sea breve es una de las razones por las que tantas mujeres lo atraviesan en silencio.
Murió hace años y de pronto me está pesando ahora. ¿Es normal?
Sí, es muy frecuente. A veces el duelo se pospone porque había que sostener a otros o resolver lo urgente, y aparece cuando por fin hay espacio. También puede reactivarse ante otra pérdida o un cambio vital. Eso no es un retroceso.
¿Se puede hacer algo con lo que quedó sin decirse?
Sí. En tanatología existen recursos concretos para trabajar las conversaciones pendientes y darles un cierre simbólico distinto. No cambian lo que pasó, pero sí pueden cambiar mucho la forma en que lo cargas.
Cada pérdida se vive distinto
Acompaño también otras pérdidas
Cada pérdida se vive de una manera distinta. Estas son algunas de las pérdidas que acompaño con mayor frecuencia.
Duelo por la muerte de un hijo o una hija
Un acompañamiento sin prisas, sin frases hechas y sin pedirte nunca que «sigas adelante».
Cómo te acompañoDuelo por la muerte del esposo o la pareja
Para cuando la ausencia cambia por completo tu vida cotidiana y hasta la forma de nombrarte.
Cómo te acompañoTambién acompaño el duelo por la muerte de un hermano, un abuelo, un amigo cercano o cualquier persona significativa en tu vida. Conoce cómo trabajo.
Cuando tú quieras
No tienes que atravesar esto sola.
Ni tienes que explicarlo bien para empezar.
Escríbeme con las palabras que tengas hoy. Yo misma leeré y responderé tu mensaje.
El encuentro inicial de acompañamiento es sin costo y sin compromiso.
Respuesta personal, no automatizada.