Durante años he estado cerca de personas que atraviesan momentos que cambian su vida. Esa experiencia me enseñó algo que hoy sigue siendo parte de mi manera de acompañar: antes de intentar ayudar, hay que saber escuchar.
Con el tiempo decidí prepararme profesionalmente para hacerlo con mayor responsabilidad. Me formé en tanatología, intervención en duelo, bienestar emocional y coaching de duelo, y continúo actualizando mi preparación.
Hoy acompaño especialmente a mujeres que han perdido a un ser querido. Algunas llegan poco tiempo después de la pérdida; otras llevan meses o años intentando continuar. Cada historia es distinta y por eso no trabajo con fórmulas ni espero que todas vivan el duelo de la misma manera.
En nuestras sesiones encontrarás escucha, orientación y herramientas concretas para trabajar aquello que hoy está pesando más: la tristeza, la culpa, el miedo, el enojo, la ansiedad, los cambios que dejó la ausencia o simplemente esos días en los que no sabes cómo continuar.
No voy a marcarte tiempos ni a pedirte que «superes» a quien amas. Vamos a trabajar con tu historia y a tu ritmo.