«Una excelente profesional con una calidad humana inigualable. Desde la primera sesión te transmite una paz enorme y te guía con mucho respeto a tu propio ritmo. Su acompañamiento ha sido fundamental para entender y aceptar mi proceso de duelo. Si buscas un espacio de contención emocional, no dudaría en acudir con ella.»
Duelo por la muerte del esposo o la pareja
No solo perdiste a tu pareja.
Perdiste la vida que compartían.
La cama, la rutina, los planes, la persona a quien le contabas primero las cosas. Y también una parte de cómo te nombrabas a ti misma.
Acompaño a mujeres que enviudaron o perdieron a su pareja a atravesar todo eso sin que nadie les ponga un cronómetro encima.
Encuentro inicial de acompañamiento sin costo y sin compromiso. No necesitas saber cómo explicarlo.
Si hoy sientes que nadie lo entiende del todo
La soledad de la que casi nadie habla.
Los primeros días llega todo el mundo. Llaman, traen comida, preguntan cómo estás. Y luego, casi sin aviso, todos vuelven a su vida y tú te quedas sola con la parte más difícil: los meses siguientes, cuando el silencio de la casa se vuelve permanente.
A eso se suma lo práctico, que nadie prepara para atravesarlo mientras duele: los trámites, las cuentas, las decisiones que antes se tomaban entre dos, el papeleo que te obliga a repetir una y otra vez que murió.
Y está lo que más cuesta decir en voz alta: que a veces sientes enojo con él por haberse ido. Que hay noches en las que no lo extrañas, sino que extrañas tener a alguien. Que te preguntas si algún día volverás a querer a alguien, y esa pregunta ya te llena de culpa.
Nada de eso te hace desleal. Todo eso es duelo, y todo eso puede hablarse aquí sin que nadie te mire distinto.
«Puedes seguir amándolo y, aun así, volver a construir una vida que te quepa.»
En el acompañamiento
Lo que podemos trabajar juntas
Cada viudez es distinta, pero hay dolores que se repiten. Estos son los más frecuentes.
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La soledad de las noches
El momento del día en que la ausencia se vuelve más física y más concreta.
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Tu identidad
Dejar de ser «la esposa de» y tener que averiguar quién eres ahora, sin quererlo.
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El enojo
Con él por irse, con los médicos, con quienes desaparecieron, contigo misma.
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La carga práctica
Trámites, dinero, decisiones. Sostener sola lo que antes se sostenía entre dos.
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Los hijos
Sostenerlos en su propio duelo mientras te quedas sin espacio para el tuyo.
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Los aniversarios
Su cumpleaños, el de bodas, las fechas que ahora tienen otro significado.
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Volver a acercarte a alguien
La culpa, el miedo, el qué dirán. Se puede hablar sin juicio.
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La casa y sus cosas
Su ropa, sus objetos, su lugar. Cuándo, cómo, y si hace falta hacerlo.
Todo esto se trabaja en sesiones individuales, privadas y 100% en línea, a tu ritmo y sin plazos impuestos.
Cuando sientas que es momento
Acercarte no significa decidirlo todo hoy.
Empezar es más sencillo de lo que imaginas. Son solo tres pasos, y tú marcas el ritmo de cada uno.
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Escríbeme cuando te sientas lista
No necesitas explicarlo todo de una vez. Cuéntame, con las palabras que tengas hoy, qué estás viviendo y qué te hizo buscar apoyo.
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Tengamos un primer encuentro
Una primera y breve conversación de orientación (20 minutos), sin costo y sin compromiso, para conocernos y saber si mi acompañamiento es adecuado para lo que estás viviendo.
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Tú decides
Después de este primer encuentro, tú decides si deseas iniciar tus sesiones de acompañamiento conmigo.
Tu mensaje llega directamente a mí.
Con su permiso
Lo que algunas mujeres han querido compartir.
Algunas experiencias compartidas por mujeres a quienes he tenido la oportunidad de acompañar.
«Llegué a ti sumergida en una profunda depresión y dolor. Gracias a tus palabras cálidas y a tu impecable trabajo lleno de profesionalismo, no solo superé mi duelo, sino que logré sanar heridas del pasado. Me impulsaste a superarme como mujer, a madurar y a volver a confiar. Hoy miro mi vida reconstruida y sé que una gran parte de este logro te lo debo a ti y a tu hermosa vocación.»
«Excelente atención y acompañamiento. Muy linda; genera confianza desde el momento uno.»
Antes de escribirme
Preguntas frecuentes
Lo que más suelen preguntarme sobre este duelo en particular.
¿Cuánto tiempo dura el duelo por viudez?
No existe un plazo correcto, y desconfía de quien te dé una cifra. Lo que sí es cierto es que el duelo cambia de forma con el tiempo, y que el acompañamiento profesional puede hacer ese tránsito mucho menos solitario y menos desgastante.
Siento enojo con él por haberse ido. ¿Es normal?
Sí, es una de las emociones más frecuentes y de las que menos se habla. El enojo en la viudez no contradice el amor: convive con él. Aquí puedes expresarlo sin que nadie te juzgue por hacerlo.
Mi familia dice que ya debería estar mejor. ¿Qué hago con eso?
Es muy común que el entorno tenga expectativas sobre tu tiempo de duelo. Podemos trabajar cómo sostener tu propio ritmo frente a esa presión y cómo poner límites amables cuando lo necesites.
Murió hace años pero nunca lo hablé con nadie. ¿Sirve de algo ahora?
Sí. Es habitual que las mujeres pospongan su duelo durante años porque tuvieron que sostener a otros. El duelo pospuesto no desaparece: espera. Y sí se puede trabajar, incluso mucho tiempo después.
¿Puedo hablar de la posibilidad de rehacer mi vida?
Por supuesto, y sin una sola mirada de reproche. Volver a construir una vida propia, incluso volver a querer a alguien, no borra ni traiciona lo que viviste. Es parte de aprender a vivir con la ausencia.
Cada pérdida se vive distinto
Acompaño también otras pérdidas
Cada pérdida se vive de una manera distinta. Estas son algunas de las pérdidas que acompaño con mayor frecuencia.
Duelo por la muerte de un hijo o una hija
Un acompañamiento sin prisas, sin frases hechas y sin pedirte nunca que «sigas adelante».
Cómo te acompañoDuelo por la muerte de la madre o el padre
Aunque la relación haya sido compleja, tu pérdida y todo lo que sientes merecen espacio.
Cómo te acompañoTambién acompaño el duelo por la muerte de un hermano, un abuelo, un amigo cercano o cualquier persona significativa en tu vida. Conoce cómo trabajo.
Cuando tú quieras
No tienes que atravesar esto sola.
Ni tienes que explicarlo bien para empezar.
Escríbeme con las palabras que tengas hoy. Yo misma leeré y responderé tu mensaje.
El encuentro inicial de acompañamiento es sin costo y sin compromiso.
Respuesta personal, no automatizada.